A veces las personas estamos rotas, quebradas, depedazadas... y cada día avanzamos en la vida como si no sucediera nada, cómo si la vida siguiera y nosotros estamos totalmente enteros...
Pero, esa fuerza dura muy poco, esa fuerza se acaba cuando algo nos hace poner los pies sobre la realidad.
Si a ti, que se que te duele en este momento, te tuviera cerca para apoyarte te diría:
Toca mi pecho ¿sientes?
Es mi corazón latiendo con tristeza por que no puedo hacer nada para calmar tu sentir
Si yo pudiera tomar un poco de ese dolor que sientes lo haría, así compartiría mi fuerza para que luches con eso.
No estás solo, no importa lo que no me permite estar ahí apoyándote físicamente pero desde acá estoy a tu lado, pidiendo con fuerza a Dios que te alivie el alma.
La vida es tan malditamente irónica!
Había que estar en medio de una pandemia para encontrar un lindo diamante! LPM
Ahora, siento el corazón chiquitito, apretado y triste... comprendo de forma expresa y más fácil eso que se suele decir de "ponerse en los zapatos del otro"
No decidimos por quien sentir, cómo sentir o qué sentir. No, no lo sabemos, solo nace...
Y tal vez ser así y querer de esa manera resulte contraproducente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si quieres decirme algo solo dilo...