Despecha saber que tengo un amor que no es amor.....
El padre de mi hija, es quien ha sido el dueño de mi corazón durante muchísimos años, es quien pudo mantenerme absolutamente dispuesta a estar con el por la eternidad.
Hoy, ya no siento lo mimo de antes, no es que no quiera, es solo que mi alma y corazón no da para ello, estoy tan dolida, tan cansada, de siempre haber dado todo.
Le di mi amor, absoluto y completo, solo tenía ojos para el, dejé que sea él, el primer hombre en mi vida, el primer hombre que me tocó el alma, que se adueño de mi corazón, de mi vida.... el fue aquel hombre que creí que sería mi amor para toda la vida.
El fue quien llenó mi corazón de ilusión, de amor y esperanzas; pero, así como llegó en su momento poco a poco se empezó a ir... desplantes, mentiras, groserías, desencanto, palabras y actitudes que desgarraban mis entrañas.
No sabría decir cuántas veces he llorado por su desamor, por su frialdad, por su ligereza... Recuerdo que cuando bebía con mis amigas lloraba porque sentía que el no me amaba, lloraba porque mi amor no era correspondido... Pero muchas veces a solas el cambiaba, el era diferente, no se si era una máscara de conveniencia.... a solas podía ser cálido y cariñoso, solo a solas...
Con los años me dijo muchas mentiras, como que con el matrimonio cambia, que si nos casábamos iba a ser diferente, que la vida de casados es mejor, diferente y que ya los dos iba a ser perfecto.... MENTIRAS...
No fue así.... las cosas si cambiaron, pero no para bien....
Un día abrí los ojos...a mis 35 años el cambió y antes lloraba por un amor no correspondido y ahora lloraba por un amor desalmado.... si, yo me enamoré, yo lo amé y en realidad yo me entregue... pero en el camino perdí mi amor propio, por un amor por el... preferí priorizar su bienestar al mío....
Dejé amig@s, salidas con amig@s, dejé de buscar un futuro exitoso, por un futuro a su lado, quería hacerlo felíz, no me importaba nada más. Mi infelicidad no me importaba porque él y su felicidad era mi prioridad... pero uno se cansa.
Cambié mi vida por una vida en familia, una familia que jamás existió, porque el trabaja lejos y pasa no más tiempo trabajando dentro de la selva y cuando salía no éramos familia pasábamos con su hermana y la intimidad se volvió la eterna monotonía en la cual erala complaciente esposa...
Yo dejé de importar para mi misma.
El lo era todo, era mi todo, mi mundo y mi universo....
Y yo?
La vida me preguntó con un puñetazo...
¿Dónde mierda estás?
Y, no supe qué contestarle
Solo me senté a llorar porque no me encontraba... y en medio de la tristeza, en medio del dolor, de la amargura y la frustración entendí que alejarme de eso que me causa todo eso era el camino para encontrarme...
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