Una carta…
Yo también quiero una carta…
En algún momento de mi vida llegué
a creer que las cartas eran obsoletas, que habían perdido su sentido y que ya nadie
se sienta a escribir una carta y, mucho menos a leer una.
¡Pero llegaste tú!
Y mientras te contaba una
historia de mi vida para que me conozcas un poquitito de mí, en un ciclo triste
que se cerró, te conté que escribí una carta como una forma de comunicar lo que
mis labios no lograron nunca, y con esos ojitos lindos me dijiste ¡yo también
quiero una carta!
Antes mis cartas eran llenas de
tinta de colores, de dibujos, de stickers, de cursilería… las circunstancias de
la vida me fueron quitando ese ánimo e ilusión de escribir y de expresar lo que
siento.
Pero nunca dejas de sentir, tal
vez te callas, tal vez te guardas las cosas… tal vez te vuelves bolita y te
encierras para alejarte del mundo, pero son etapas.
Y sí, hay etapas oscuras en la
vida, momentos de suma tristeza, donde ves que tu vida, sin enfermedades ni
edad, se va a apagando, es como si la vida misma te consumiera.
No entiendo, ¿qué sucede?
Llega un punto en el que solo te
sientas y te llega tanta información de cosas que supuestamente haz dicho y
nunca ha salido de tu boca, de cosas que jamás harías…te enteras hasta de que “piensas”.
Que asco de gente la que habla a
tus espaldas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si quieres decirme algo solo dilo...