viernes, 11 de diciembre de 2020

Dolor

 Duele...

Duele que hoy al despertar no te vi, que anoche te marchaste a Quito, para luego ingresar a trabajar...

Pero lo que duele no es que no estás, es que me dejaste un sabor amargo al demostrar que tantas veces te pedí amor, cariño, paciencia y solo bastó que sientas que me pierdes para ser el marido que debías ser. Tu eres bueno, eres un gran hombre, que te costaba tratarme bien, que te costaba tratarme como me lo merecía.

Hice cuentas... contigo... mientras íbamos en el carro.. te di 17 años de mi vida, 17 años de ser incondicional, como dice LUISMI, te di mi vida. Tal como te dije, te lloré, me bebí hasta el agua de los floreros, celebré tu presencia en mi vida, celebré tus ausencias y muchas veces me culpé porque en ese momento sentía "que te perdía".

Lo que es la vida, tantas veces le pedí a Dios que nos mantuviera juntos, bueno primero que me hagas caso, que me prestes atención, que estés conmigo, que te quedes conmigo, que no te vayas,  que  no me dejes, en fin... todo lo que queremos los seres humanos cuando estamos perdidamente enamorados de alguien...

En algún momento hasta pensaba que no te fijabas en mi porque no era suficiente para ti, que querías a alguien más que podía ser mejor que yo...

Con los años me mantuve sintiendo que te amaba, que te necesitaba, que eras mi vida, muchas veces me sentí sola y triste porque tu eras mi amor y no estabas conmigo.

Tus desplantes me lastimaban, tus indiferencias me destrozaban...

Sin embargo estuve tan ciega que normalicé aquello, que pensaba que estaba bien,  con los años este error me ha pasado factura y se que también te la pasó a ti... se que ahora tu te estás dando cuenta de las cosas y del daño que me hacías con tus actos, tus actitudes y demás.

Crecí, estuvimos juntos, nos casamos... el tiempo me enseñó que las cosas que no están bien y que tampoco pueden seguir así... aprendí que el amor propio es lo más importante y es lo único que vale la pena en la vida, de el se desprenden todas las cosas buenas... 

Con amor propio estaré bien...

Este año de pandemia he adquirido amor propio, por ello es que mi decisión de divorciarme ha sido producto de reencontrarme, de valorarme, de amarme y de entender que si no me amo yo nadie me amará, si no me cuido yo, nadie lo hará, pero sobre todo si no estoy bien conmigo misma jamás lo estaré y pobre hija tampoco...

Esta vida es para vivirla, es para disfrutarla y para ser feliz...

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